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Aunque nadie se atreve a vaticinar cuándo comenzará la recuperación económica, el Gobierno apuesta a que ésta esté protagonizada en gran medida por la expansión sin precedentes de las infraestructuras ferroviarias de alta velocidad. Si los planes gubernamentales no fallan, el conocido como AVE puede convertirse en la base de la recuperación.
Desde el primer Gobierno de Rodríguez Zapatero no cabe ninguna duda que la expansión de la red de líneas de alta velocidad es el proyecto estrella de infraestructuras de su Ejecutivo. Si el Presidente argumentó en la pasada legislatura que sería la del AVE, en ésta, con mucho menos optimismo y alegría, eso sí, el AVE es el indiscutible protagonista. Con sólo mirar el presupuesto de Fomento para 2009, en cuya distribución modal el ferrocarril acapara el 50% del mismo, nos podemos hacer una idea de la importancia del transporte ferroviario. El planteamiento inicial para este año era de 9.674 millones de euros, de los que 5.629 millones se destinarían a líneas de alta velocidad, quedando los 4.045 millones restantes para el resto de actuaciones. De éstos sólo 618 millones para Cercanías, y el resto para diferentes actuaciones relacionadas con la modernización de trenes, adecuación y modernización de infraestructuras, comunicaciones y sistemas, principalmente.
Pero la apuesta del Gobierno va más allá de los presupuestos. Con Magdalena Álvarez al frente de Fomento se dieron los primeros pasos para expandir el AVE a todos los puntos cardinales de España, labor ensombrecida constantemente por los diferentes problemas en los procesos constructivos y las pésimas actuaciones en materia de comunicación. Situación agravada con la falta de inversiones derivadas de la coyuntura económica. No obstante, la multitud de obstáculos de diferente índole no interrumpieron las obras en marcha, aunque dificultaron la ejecución de nuevas licitaciones. Con Álvarez fuera del Ministerio, el Gobierno ha dado un golpe de timón, y parece decidido a relanzar las obras del AVE. José Blanco, como nuevo Ministro de Fomento, dirige el barco ministerial hacia nuevos horizontes, marcados por la ejecución de lo establecido en el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes (PEIT) y su contribución a levantar la maltrecha economía española. Dentro de esta política renovada, Blanco ha dejado claro su especial interés en el AVE, dada su importancia vertebradora para España. Aunque para el Ministro el PEIT tiene plena vigencia y es la guía a seguir, dando importancia a todo tipo de infraestructuras de comunicación, ha remarcado en diferentes intervenciones públicas su interés por el cumplimiento de plazos en el AVE, sobre todo el de Valencia, "porque el eje mediterráneo es un eje de desarrollo muy importante para España", así como por el denominado Eje Atlántico y su conexión con Madrid, porque "es importante romper con el tradicional aislamiento de algunas zonas", en clara referencia a Galicia.
Aunque el problema de la financiación sigue estando presente y, hasta la fecha, no se ha desvelado si Fomento contará con nuevas dotaciones o inversiones extraordinarias que impulsen las infraestructuras pendientes, lo cierto es que se rumorea ya con la posibilidad de ampliar las inversiones a costa del déficit. A pesar del escaso margen que le queda al Gobierno español en este sentido, máxime después de los toques de atención de la Unión Europea al respecto, lo cierto es que no tiene muchas más alternativas si no se quieren reducir otras partidas, como las denominadas del “gasto social”, que son las que más han lastrado las arcas públicas. No obstante, actualmente se debate a todos los niveles la posibilidad de dar mayor entrada a capital privado en todo tipo de infraestructuras, tanto terrestres como aeroportuarias, debate que sin embargo no está abierto al AVE. En cualquier caso, el desahogo que pueda representar la opción público-privado en otro tipo de actuaciones de Fomento le favorecería indirectamente, porque el Ministerio tendría más recursos disponibles, sin necesidad de recurrir a seguir inflando el déficit público. Sea como fuere, lo que hoy son especulaciones sobre las posibilidades de financiación del “nuevo impulso” dejarán de serlo, porque no tardaremos mucho en descubrir cuáles son las alternativas. Lo que sí tenemos claro hasta el momento es cuáles son los proyectos en curso, las prioridades y los presupuestos iniciales.
| Líneas en construcción |
| El transporte ferroviario más dinámico |
| Mapa del AVE en España |
Compromisos 2012 y 2020
La apuesta gubernamental por el AVE se traduce en la adquisición de compromisos estratégicos, lo que equivale a kilómetros operativos de alta velocidad. Los planes de Fomento son que para 2012 España cuente con 2.200 km de red AVE en servicio, superando a Japón y Francia, actualmente los países más evolucionados en el transporte ferroviario. Con la finalización del PEIT, en el 2020, España debería tener 10.000 vías de alta velocidad. El propósito final es que todo el país esté interconectado por AVE, de manera que todas las capitales de provincia estén en la red. La promesa política es que el 90% de los ciudadanos se encuentren a menos de 50 km de una estación de alta velocidad, y el encargado de ejecutar esta política es el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif).
Como es obvio, el cumplimiento de estos compromisos no sólo favorecería el transporte nacional, sino que en estos momentos ayudaría muy especialmente al relanzamiento de la economía. De ahí que las últimas declaraciones ministeriales hayan despertado el máximo interés de todos los agentes partícipes en el sector de las obras públicas. Además, a las expectativas generadas en torno a la expansión del AVE, se viene a sumar el repentino interés del Presidente de los EE.UU., Barack Obama, por el ejemplo español de alta velocidad. Este interés podría traducirse en la participación de empresas españolas en el sector ferroviario estadounidense, y representar una nueva vía de negocio para los agentes del sector. Tal es así, que desde el Gobierno han visto precisamente esta oportunidad de que las empresas españolas se introduzcan en el mercado de EE.UU., y no han tardado en ofrecer al amigo americano el buen hacer de las empresas patrias. Es difícil aventurar si lograremos conquistar el mercado americano del tren, de momento nos quedamos con el español, que promete, y mucho, con importantes líneas que se están poniendo en marcha:
- Cataluña: Línea Madrid-Barcelona-Frontera Francesa.
- Castilla León y Asturias: Conexión con el norte en la línea León-Oviedo, con la apertura de los Túneles de Pajares, y las líneas Valladolid-Burgos-Vitoria y Palencia-León-Asturias.
- Castilla la Mancha, Valencia y Murcia: El Corredor Madrid-Levante, conexión ferroviaria formada por un total de 842 kilómetros, (objetivo prioritario del Gobierno y de Adif) y la conexión Murcia-Almería.
- Andalucía: Tramo Bobadilla-Granada.
- País Vasco: Línea Vitoria-San Sebastián-Bilbao, (Y vasca).
- Galicia: Tramo Ourense-Santiago de Compostela de la línea Madrid-Galicia.
- Extremadura: Navalmoral de la Mata-Cáceres-Badajoz.






































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